Educando a los profesionales de la educación


               El Libro Blanco de la Profesión Docente de Marina, Manso y Pellicer (2015) presenta una serie de propuestas de sumo interés para los profesionales de la educación. La comunidad educativa al completo, desde el equipo de docente a la inspección educativa; pasando por los propios centros educativos con sus valores y objetivos propios; hasta el currículo en sí, influyen en la calidad educativa. No obstante, no podemos olvidar que la sociedad actual se encuentra sumida en un continuo cambio que también hay que tener en cuenta a la hora de formar al profesorado, bien estando ya en activo o vayan a incorporarse al mercado laboral educativo.

En términos generales, estoy bastante de acuerdo con la mayoría de las veinte propuestas planteadas. No obstante, considero que la ampliación del tiempo dedicado a las prácticas es imprescindible. Tal vez, dos años como se propone, sea demasiado, pero si se hace de manera bien estructurada y remunerada, serían de gran utilidad a la hora de facilitar y favorecer la incorporación de profesionales cualificados con experiencia docente al mercado laboral. Asimismo, otro de los puntos más favorables es el fomento de los estudios de FP vinculados al mercado laboral con el fin de formar profesionales más cualificados y adaptados a las necesidades laborales.

Y por último, una de las propuestas que considero más compleja de alcanzar es la que atañe a la consecución de atraer a personas más competentes y comprometidas a la profesión. Resulta complicado, puesto que para ello, la visión que la sociedad tiene sobre los profesionales de la educación debería cambiar de forma radical. La realidad actual es que dichos profesionales cuentan con muy poco prestigio social cuando la situación debería ser bien distinta, tal y como ocurre en otros países.


Si tienes que poner alguien en un pedestal, pon a los maestros. Son los héroes de la sociedad.
– Guy Kawasaki –


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