Inicio de la travesía
¡BIENVENIDOS AL FARO
EDUCATIVO!
Este blog surge a partir de la asignatura Procesos y contextos educativos del
Máster en Educación Secundaria. Pretendo que sea un espacio que vaya más allá
de la asignatura, y en el que cualquier persona se sienta libre de poder
compartir sus ideas, inquietudes o simplemente su forma de ver y entender la
vida; además por supuesto, de reflexionar sobre aquello que más nos puede unir
y motivo por el que estamos aquí: la EDUCACIÓN.
Pero antes de continuar, y aunque no me gusta hablar sobre
mí ni sabría por dónde comenzar, debéis saber al menos quien se encuentra tras
estas líneas. Mi nombre es Maialen Berrocal, y toda mi vida se ha desarrollado
a orillas del Mediterráneo, más concretamente en el conocido como el Manhattan del Mediterráneo; o lo que es
lo mismo, en Benidorm (sí, no solo hay turistas y rascacielos. También hay
gente autóctona que lleva una vida de lo más común y que nada tiene que ver con
estar todo el día en la playa, al sol ni con el ocio nocturno), hasta la fecha
de hoy que he tenido que cambiarlo por las orillas del Pisuerga.
Una vez hecha esta pequeña presentación, contaros cómo he
llegado hasta aquí. Empezar diciendo que decidí estudiar el Grado en Pedagogía. Bien, quizá haya gente aún que no sepa
qué es o en qué consiste la pedagogía, ¡tranquilos! Yo tampoco lo sabía cuando
comencé el grado, pero pronto lo descubrí y fue lo que me convenció para
continuar. Se pueden encontrar varias maneras de definir la pedagogía, pero una
de las primeras cosas que aprendí sobre ello era su etimología.
Pedagogía: del griego
paidíon “niño” y agōgós “guía,
conductor”.
Y
diréis, muy bien, pero sigo sin saber qué es la pedagogía. He de reconocer que
me costó un poco encontrar la manera sencilla de poder explicarlo a cualquier
persona y me entendiese, así que opté por coger un poco de aquí y de allí, y “crear”
mi propia definición, que sería algo así.
Pedagogía: Disciplina que
se encarga de estudiar y organizar la educación en todas sus variantes (escolar,
familiar, laboral, social y cultural) con el fin de favorecer al máximo el
desarrollo de las personas y las sociedades.
Y
para mí, que hay muchas cosas que no logro entender (ni creo que llegue a
entender jamás) sobre las personas y las sociedades, dedicarme a la educación era
la mejor forma que tenía de intentar comprenderlas e incluso llegar a
mejorarlas. Pero según pasaban los años,
cada vez encontraba más incoherencias entre lo que se supone que debía ser y lo
que estaba siendo; o quizá es que mis expectativas las había idealizado
demasiado. El caso es que la frustración era tal, que lo único que quería hacer
era acabar el grado y alejarme de aquello que se supone que era el “camino a seguir”
(o al menos eso parecía que era a lo que principalmente nos encaminaban):
Máster en Educación Secundaria, en la especialidad de orientación educativa.
Pero ese último año, tuve un profesor, que nos hizo ver que
teníamos muchas más opciones. Nos hizo ver que había vida más allá ese máster
concreto. Que la educación era mucho más amplia y que como profesionales de la
pedagogía teníamos cabida en muchos más ámbitos que el de la educación formal.
Total, que recuperando un poco ese afán por intentar cambiar el mundo a través
de la educación, decidí formarme en una de las tantas problemáticas con las que
ha contado la sociedad desde el inicio de los tiempos. Estoy hablando del
problema de la igualdad, o más bien, de la no igualdad; y más concretamente,
por razón de género. Así que… me matriculé en el Máster en Igualdad y Género en
la especialidad de prevención de la violencia de género.
Ahora años después, y viendo las cosas desde otra
perspectiva, vuelvo a la aulas por varios motivos. En primer lugar, para que a través de la educación podamos seguir intentando mejorar la sociedad en la que nos encontramos. Y en segundo lugar, para reivindicar la tan necesaria figura del orientador educativo, no solo en la etapa de secundaria, sino en
general.
Si habéis
llegado hasta aquí, ¡ENHORABUENA!, menuda parrafada estáis aguantando. Ya para
acabar, de todo esto, es de donde sale el nombre de mi blog: EL FARO EDUCATIVO.
En primer lugar, porque el faro es un elemento asociado al
mar. Un elemento que a la gente del mar le indicaba el camino a seguir para volver
a tierra firme. Y en la mayoría de los casos, volver a tierra firme significaba
volver a casa, al hogar. Así que también para mi es así. Me recuerda al lugar
del que provengo, sobre todo ahora, que me encuentro alejada de lo que siempre
ha sido mi hogar.
En segundo lugar, y recuperando esa etimología de pedagogía,
los profesionales de esta disciplina en concreto, y por qué no, los
profesionales de la educación en general debemos ser esos faros. Tenemos la
responsabilidad de ser guías, de dar luz, a aquellas personas que lo necesite en
cualquiera de las variantes de la educación a lo largo de cualquier etapa de la
vida (porque sí, la educación es un proceso que se da a lo largo de toda la
vida).
Y por último, como metáfora y a modo de reivindicación del
rol que los orientadores educativos (a veces tan desconocido, y otras tantas
derivado de malas experiencias) debemos asumir durante una etapa educativa tan
decisiva como es la educación secundaria. Y que viene enmarcada por una etapa evolutiva
crítica en la que probablemente, sea donde más que nunca necesiten de nosotros,
y de nuestra luz para indicarles el posible camino a seguir.
GRACIAS POR LLEGAR
HASTA AQUÍ.
¡NOS VEMOS EN EL PRÓXIMO VIAJE!
¡NOS VEMOS EN EL PRÓXIMO VIAJE!
La educación no
cambia el mundo, cambia a las personas que van a cambiar el mundo.
– Paulo Freire –

Como compañera de grado, el símil de la orientación educativa como faro me parece de lo más acertado, teniendo en cuenta el poco conocimiento que se tiene de esta profesión y que somos guías en todo el proceso educativo. Me ha encantado tu post y la última cita de Paulo Freire.
ResponderEliminar¡Muchísimas gracias, Alba! Somos esos grandes desconocidos y olvidados, pero tan necesarios a la vez en todo el proceso como bien dices. Nos seguimos leyendo compañera.
Eliminar¡Hola Maialen!
ResponderEliminarLo primero quería decirte que he empezado leyendo la entrada como he leído tantas otras pero a la mitad, me he encontrado que no podía dejar de hacerlo; tus palabras me han cautivado completamente. Yo soy una de esas personas que no tenía ni idea de lo que era la pedagogía y ahora, gracias a ti, a Alba y a María, lo entiendo un poco más y me parece un rol tan necesario que me indigna que se pase por alto en muchas ocasiones. Además, me parece que los que vamos a ser futuros profesores, debemos conocer vuestro trabajo. ¡Desde aquí tenéis todo mi apoyo!
¡Thanks, Andrea! Es verdad que pedagogía sigue siendo bastante desconocida, pero poquito a poco vamos dándole visibilidad. Y sobre todo, me parece super importante que tanto orientadores como docentes, intentemos saber más sobre los otros para comprendernos, entendernos y trabajar en común por la educación.
Eliminar¡Hola Maialen! Me ha gustado mucho tu blog, qué importante es que los profesores valoremos el trabajo del orientador y que su papel es absolutamente necesario para el buen funcionamiento del centro. Hay que trabajar en equipo :)
ResponderEliminarPD: Opino igual que Alba, el símil de faro con la orientación es sublime.
Totalmente de acuerdo, Dani. Como profesionales de la educación debemos ser capaces de cooperar unos con otros y poner en valor a todos los profesionales de este ámbito. Todas las especialidades son igual de importantes y necesarias. Y lo más importante, debemos trabajar juntos por la educación.
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