El diálogo como solución
El ámbito educativo puede ser un espacio privilegiado para
que se den varios tipos de conflictos, ya que cada una de las personas que
componen la comunidad educativa tiene sus propias historias que pueden entrar
en choque con el resto del grupo. A partir de ahí, surgen conflictos
interpersonales, muy frecuentes en los centros educativos, que se manifiestan
de manera muy diversas.
Antes
de continuar, resulta importante saber de qué estamos hablando cuando nos
referidos a conflictos. García Ruíz (2015) lo define como “el proceso de
oposición a los intereses entre dos personas. Este proceso puede que se deba a
una dinámica de antagonismo llegando a manifestaciones violentas” (p. 2). En el
contexto educativo, se entiende por conflicto
escolar la acción intencionadamente dañina, puede ser tanto física como
verbal ejercida entre miembros de la comunidad educativa que se pueden producir
dentro de las instalaciones escolares o en otros espacios directamente
relacionados con lo escolar.
Al igual que en la vida cotidiana, los conflictos que se
pueden dar dentro del contexto educativo son múltiples y diversos. En primer
lugar, pueden darse conflictos de poder
que serían todos los conflictos que tienen que ver con las normas. En segundo
lugar, los conflictos de relación se
producen cuando uno de los sujetos del conflicto es superior bien
jerárquicamente o emocionalmente al otro. En este caso podríamos incluir los
casos de acoso escolar o ciberbulling,
ya que este se suele dar entre iguales y son estos factores mencionados los que
favorecen la relación jerárquica y de poder entre ellos. En tercer lugar, nos
encontramos con los conflictos de
rendimiento que serían aquellos relacionados con el currículo en los que el
alumno presenta dificultades en equilibrar sus necesidades formativas y lo que
el centro/profesorado le ofrece. Y por último, los conflictos interpersonales son los que se dan en el centro y van
más allá del hecho educativo ya que éste tipo de conflicto es una reproducción
de la sociedad.
Los
conflictos forman parte de nuestro día a día. Los conflictos también pueden ser
oportunidades para aprender. Pero lo más importante de todo es ser capaces de
salir de un conflicto. Para ello debemos ser personas resolutivas y asertivas,
unas habilidades que deben ser también enseñadas y fomentadas desde la escuela.
Las personas tenemos la capacidad de dialogar, y ésta siempre será la mejor
manera de llegar a un entendimiento entre las partes solucionando los
conflictos, e incluso conseguir que no se lleguen a dar.
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Fuente: García Ruíz, Mª.D. (2015). El
conflicto y sus tipos en el ámbito escolar. Revista
Arista digital, 52, 1 – 7.
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