La musique peut changer les gens

                La lista de películas relacionadas con educación parece infinita. Y así es. Pero si tengo que quedarme con una, me quedo con Los chicos del coro. Es una película que siempre me ha gustado mucho, de esas que ves una y otra vez sin cansarte. Recuerdo que cuando la vi por primera vez apenas era una niña, y prácticamente no entendía casi el argumento, mucho menos que tuviera una enseñanza sobre educación. Por ello, me parece un buen momento para retomarla e ir un poquito más allá con ella, analizando su relevancia educativa y su modelo docente.

                Los chicos del coro (2004) se ambienta en un centro internado de reeducación de menores francés. Nos encontramos en 1949, donde tras la guerra mundial, Francia se encuentra sumida en una sociedad llena de conflictos sociales y pobreza; donde la mayoría de menores eran huérfanos de guerra y las familias se encuentran en una situación económica muy precaria. Clément Mathieu, un profesor de música en paro, llega al internado para trabajar como vigilante. En un sistema represivo por parte del director del centro en el que apenas logra mantener la autoridad en el alumnado más difícil, Mathieu se muestra en íntima rebeldía ante estos métodos así como desconcertado y compasivo con el alumnado. En su tarea por intentar acercarse a ellos, encuentra en la música, y más concretamente en el canto, un medio que suscitará sus intereses a la par que les irá transformando como personas, y también sus vidas.
                No hay duda que se trata de la historia de un hombre que quiere aportar su granito de arena con el fin de cambiar las cosas. Solo se necesita gente que gente esté dispuesta a implicarse en esa transformación de cambio. En esta película, se presentan antagónicos dos maneras de entender la realidad, y por tanto dos visiones de la enseñanza. Por un lado, está el director del centro, donde un modelo represivo basado en el castigo es lo que predomina a la hora de enseñar. Y por el otro lado, Mathieu que educa a través del dialogo, llegando así al resto de la comunidad educativa y haciendo que saquen lo mejor de ellas mismas. Asimismo, señalar que el modelo educativo llevado a cabo por el profesor de música, pone al alumnado como protagonista de su propio aprendizaje, haciéndoles partícipes de la importancia que tienen cada uno de ellos a nivel individual y también colectivo. Todos son necesarios para que la canción suena bien, y esto mismo extrapolado a la vida cotidiana.

Por tanto, siguiendo la clasificación de Fullat (1992), el estilo educativo de Mathieu se adscribe en la pedagogía activa puesto que la educación responde a los propios intereses del alumnado en donde se fomenta la cooperación y se aprende resolviendo conflictos, más allá de la mera transmisión de contenidos. Asimismo, actuará como líder socioempático puesto que su finalidad es la de crear un clima de bienestar interpersonal, resolver las tensiones que puedan darse así como mejorar las relaciones afectivas entre todos.  


Jamás digas jamás. Siempre hay cosas que intentar, nunca nada está realmente perdido.
– Clément Mathieu –
Personaje de la película Los chicos del coro



Fuente: Fullat, O. (1992). Paideia. Filosofías de la Educación. Barcelona: CEAC.

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