Mejorando la práctica docente
Los factores que inciden en la práctica educativa son múltiples
y por consiguiente, se ven implicados en su mejora. Desde la selección de
contenidos hasta las expectativas o fomento del deseo de aprender pasando por
la organización espacio-temporal, los materiales y recursos didácticos, la
vinculación entre tareas, la diversidad del alumnado, los ritmos de aprendizaje
o la organización del profesorado, entre otros muchos más. Todos son
importantes.
Existe una amplia bibliografía que analiza y describe desde
diferentes perspectivas cómo intervenir en cada uno de estos elementos así como
las relaciones existentes entre ellos. Pero de entre todos los elementos que
componen el currículo, quizá sea la evaluación el que cuenta con mayor
potencial a la hora de poder transformar la práctica. La evaluación es
necesaria para la mejora y la evaluación de la práctica docente, especialmente
la autoevaluación de dicha práctica, una estrategia necesaria para el
desarrollo profesional de los docentes.
Existe
una experiencia de un grupo de centros pertenecientes al País Vasco que asumen
una propuesta sobre cómo construir conjuntamente una herramienta que les
permita evaluar sus propias prácticas, obtener información sobre las mismas y
poner así en práctica las medidas de mejora pertinentes. No se trata de un modelo
de autoevaluación cerrado, sino más bien de un proceso. Un proceso que se
desarrolla en cada uno de los centros participantes de manera propia, adaptada
a cada contexto y cada momento en el que se encuentra cada centro, incorporándolo
en sus dinámicas de planificación y evaluación anual. Asimismo, esta
experiencia pertenece a un programa más amplio de formación de centros
orientado al desarrollo de sistemas de gestión de calidad.
Contar con el convencimiento de que se aprende haciendo es un
criterio fundamental a tener en cuenta a la hora de diseñar situaciones de
aprendizaje. Y, esta es la tarea fundamental de los cuerpos docentes, diseñar
situaciones de aprendizaje que den la posibilidad real al alumnado de adquirir
y desarrollar competencias. Por ello, analizar cómo lo hacemos y qué hacemos
hacer al alumnado es totalmente necesario. Resulta totalmente necesario que
como futuros profesionales de la educación encontremos tiempos y espacios para
la reflexión crítica sobre nuestras propias prácticas, individuales como
colectivas, sobre la manera de categorizar nuestras acciones y la coherencia que
estas tienen con el aprendizaje que el alumnado está adquiriendo.
Estas
experiencias se producen en centros reales, con docentes reales y liderados por
equipos directivos reales que actúan en contextos reales. Por ello, me parece
que se trata de una experiencia valida y útil para otros. No tanto por el
resultado sino por el proceso llevado a cabo en el que aprender haciendo es lo
que se ha realizado en este proceso reflexivo, colectivo y crítico para el
desarrollo y mejora del profesional de la educación.

Comentarios
Publicar un comentario