¿Orientas o influyes?


                Como ya vimos en la entrada anterior sobre orientación, orientar parece tener connotaciones positivas. Orientar significa asesorar, prestar ayuda, ofrecer respuestas para que las personas alcancen su máximo potencial de aprendizaje. Por el contrario, influir consiste en ejercer predominio o fuerza moral en alguien de modo que actúe o sea de manera distinta.

En una sociedad en la que los medios de comunicación y las nuevas tecnologías han ido ganando terreno hasta alcanzar una enorme presencia en nuestra vida cotidiana, surge una nueva figura denominada “influencer”. Los influencers son personas mediáticas que destacan y tienen una gran presencia en redes sociales, por lo que la mayoría de empresas aprovechan la situación para publicitar sus artículos e intentar aumentar sus ventas.

Parece evidente tener que realizar una diferenciación entre esta nueva figura y otras como el coach, tutor, orientador o asesor. Por un lado, tenemos la figura del coach. El coaching es una metodología que promueve cambios cognitivos, emocionales y conductuales que amplían la capacidad de acción de la persona. En el caso del coaching educativo no se basa en la instrucción directiva, sino en una metodología experimental que permita crear condiciones propicias para aprender y dejar atrás las barreras que puedan imponer creencias limitantes.

El tutor por su parte es la persona que se ocupa de atender problemas pedagógicos conflictivos que guardan relación con la institución, con algunos grupos o con algunos estudiantes en particular. Siempre en constante comunicación bidireccional con el tutor, destacar de nuevo la figura del orientador,  como los profesionales que hacen posible que cada persona alcance su máximo potencial de aprendizaje sin que sus condiciones previas sociales, personales o del tipo que sean le impidan ese progreso.

Y por último, el asesor, debe tener delimitadas sus funciones. Se trata de un ejecutivo profesional que busca la orientación del alumnado como persona, profesional y miembro de la comunidad.

                Todas estas figuras profesionales tienen mucho que ver con el proceso de enseñanza – aprendizaje del alumnado y en su futuro académico y laboral. Lo que resulta necesario es saber diferenciar de manera críticas cuál de estas figuras es la que mejor se adapta a cada momento y a cada necesidad. Solo de esta manera, se podrá desarrollar al máximo el potencial del alumnado y no ejerzan una influencia negativa sobre nosotros.  

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